Rosa Amelia


Imagen Personal y su dimensión física. Tu tipo de cuerpo no es el problema.



¿Qué se esconde detrás del acto de vestirnos?, ¿Nos vestimos para contar nuestra historia o nos disfrazamos? – Mira adentro, despierta y brilla.

Me gustaría tener la certeza de que todas nos vestimos para mostrarle al mundo con orgullo, quiénes somos.

Que cada día elegimos las prendas, según la ocasión, que previamente hemos seleccionado desde nuestro autoconocimiento y después de mucha prueba y error, ya construimos un guardarropa inteligente.

Me gustaría saber que tú, hoy, en el momento en que me lees, estás sonriendo porque sabes que tu imagen es una forma de comunicación no verbal y que cada mañana, al abrir las puertas de tu guardarropa, el último problema que tienes sería no saber qué ponerte.

Ciertamente esa no es la realidad del común denominador de mujeres, y gracias a eso, es que una de mis misiones de vida es llegar al mayor número de ellas con mi mensaje.

Hoy por hoy aún existe un gran % de mujeres que tristemente se visten para taparse, para ocultar su cuerpo porque piensan que es defectuoso, que no es bonito o que no está bien formado.

Todavía hay mujeres que se visten desde la necesidad de encajar o de ser aceptadas.

Lo peor del asunto que te menciono líneas arriba, es que ningún traje costoso o el mejor vestido de diseñador, si no ha sido elegido desde tu autoconocimiento, desentonará con tu espíritu, tu tipo de cuerpo y eso se traduce en tu estado de ánimo.

Imagen Personal y su dimensión física, ¿a qué me refiero con esto?

Te lo cuento con cifras reales:

  • Según un estudio de la marca británica Marks & Spencer, en 2016, las mujeres pasan alrededor de 17 minutos frente al espejo antes de elegir qué usar cada día.

  • Eso se traduce en 4 días al año o 6  meses a lo largo de su vida.

  • De las 2,000 personas que fueron encuestadas (tanto hombres como mujeres), una décima parte confesó que solía llegar tarde al trabajo por este problema y 1 de cada 20  canceló una cita al no saber qué usar.

  • El 15% declaró que terminan eligiendo “ropa equivocada” por lo que se terminan sintiendo mal todo el día. 

  • Un 62 % de las mujeres y el 33 % de los hombres confesaron experimentar “Rabia contra el armario”.

¿Qué sucede cuando no trabajaste tu autoconocimiento?

Imagina, si son 17 minutos por día para escoger qué usarás, teniendo toda tu ropa en tu habitación frente a tus narices,

¿Cuánto tiempo crees que demorarás en un centro comercial para escoger nuevas prendas?

La agencia de investigación de mercado OnePoll, encuestó a 2,000 mujeres y la cifra es la siguiente:

  • Cada año invierten más de 100 horas y 30 visitas para comprar ropa, y 40 horas y 15 viajes en busca de zapatos.

Ahora, te pregunto:

Cuando no encuentras la ropa que te queda bien, ¿a qué se lo atribuyes?

1.- En este centro comercial no hay nada para mi.

2.- No hay ropa que vista bien mi cuerpo, no confeccionan ropa en mi talla.

3.- Llevaré estas prendas, no me encantan pero me resuelven.

4.- No iré al evento, me quedo en casa.

¿Te encontraste en alguno de los supuestos anteriores?

Sea cual sea la razón por la que no estás vistiéndote como te te gustaría sentirte, tu cuerpo no es el problema.

Eso quiero que lo tengas claro. Nunca, jamás, el problema será la forma, tamaño, proporciones o medidas de tu cuerpo.

En este artículo voy a enseñarte varios pasos que puedes hacer hoy para mejorar tu dimensión física, tu imagen personal externa.

¿Alguna vez pensaste en tu ropa como una extensión de tu energía?

Tu ropa no es un detalle menor, es un instrumento que nos ayuda no sólo a concretar nuestros objetivos sino que gracias a ella podemos cambiar nuestras emociones.

Nuestra imagen se conecta desde 4 dimensiones, aquí te dejo el artículo de la semana pasada donde te expliqué de qué van.

Hoy nos centraremos en la dimensión física, esa que habla de tí sin que siquiera abras la boca.

Te dejo algunas pautas que puedes realizar “con” y “sin” un Asesor de Imagen,

SIN EL ACOMPAÑAMIENTO DE UN ASESOR DE IMAGEN, PUEDES:

1.- Sacar absolutamente toda tu ropa, probártela y preguntarte mientras tienes puesta cada prenda, cómo te hace sentir.  Si sonríes, quédatela. Si no te sientes feliz, déjala ir.

2.- Fíjate cómo te queda tu ropa interior.  Sabes que el mensaje de mi marca desde el 2019 es #MiraAdentroDespiertayBrilla. ¿Porqué nos cuesta tanto invertir en calcetines pero si gastamos en otro vaquero?

Tu ropa interior es el armazón de tus outfits, incluso es más importante que los famosos básicos del guardarropa. Si tu ropa interior no te queda bien, no la podrás ocultar.

3.- Ya que decidiste con qué prendas quedarte, revisa que estén en perfecto estado, con los botones completos, la basta a la altura de los zapatos que más utilizas, nada de pelos o bolitas encima.

4.- Sólo quédate con la cantidad que vas a usar. Si guardas  prendas detrás de otras, siempre usarás lo que está a vista.  “Lo que no ves, no existe”.

No creas que tener más prendas habla de un buen guardarropa, no querida, un guardarropa inteligente no es el que tiene más piezas, es el que tiene las prendas correctas para tí.

5.- Tu aseo personal. Las uñas siempre limpias, la calidad de tu piel, tu olor, cómo luces el cabello.  Parece obvio, pero no lo es para todas.  El esmalte de uñas a medio quitar o un par de ellas quebradas, arruinará tu mejor outfit. Tenlo en cuenta.

CON EL ACOMPAÑAMIENTO DE UN ASESOR DE IMAGEN, PUEDES:

Trabajar tu autoconocimiento a través de las herramientas de imagen personal que mejor maneje tu asesor:

1.- Conocer tu colorimetría personal, esto es un estudio personalizado en el que el especialista analiza el color de tu piel, tus ojos y cabello y con ello definir tu estación y subestación, para finalmente explicarte cuáles son los colores que mejor te armonizan tanto en ropa, maquillaje, esmalte de uñas y cabello.

Si quieres saber más de colorimetría, te invito a revisar mis artículos pasados, he hablado bastante sobre la teoría de las 12 estaciones que es la que yo manejo y con la que diagnostico a mis clientas.

2.- Puedes encontrar tu estilo, tu estilo es la manifestación de tu esencia llevada al exterior. No es cierto que no tengas estilo, sucede que nadie te enseñó cuál es el nombre con el que más te identificas y es probable que tus prendas hayan sido comprados por otros y no siguiendo tu intuición.

Encontrar tu estilo te ayudará a tener un norte de lo que vienes mostrando a los   demás de tí par a partir de allí construir una imagen más acorde a tus objetivos presentes y futuros.

3.- Conocer tu tipo de cuerpo, esto es crucial a la hora de vestirte.  No estoy hablando de tu talla, puedes usar small o extra large y no sentir que determinadas prendas así sean de tu talla, te quedan bien. 

Conocer tu tipo de cuerpo hará que sólo compres los cortes, moldes y texturas que te sumarán al estilismo que quieras proyectar con tu tipo de cuerpo. 

4.- Conocer tu tipo de rostro, lo que los asesores de imagen llamamos visagismo, esto es de utilidad para que aciertes con los accesorios, desde el tamaño ideal en aretes, lentes de sol, de medida y con los cortes de cabello y peinados.  No todos los estilistas manejan este concepto en los salones de belleza, es por eso que no siempre sales contenta de esa experiencia.

5.- La creación de un guardarropa inteligente o de tu clóset cápsula, según la etapa de vida en la que te encuentres.

Esto es de vital importancia, no sólo te ahorra tiempo a la hora de vestir sino que cambias el “gastar en prendas que no te son útiles”, por “invertir en prendas que te dan felicidad y producen gratitud”.

Todos los cuerpos pueden verse bien si partes desde el autoconocimiento.

Para finalizar quiero regalarte esta frase:

“Tu calidad de vida será proporcional a la calidad de preguntas que te hagas”

Lo cual quiere decir, por favor, indaga en tí, indaga en qué es aquello que quieres en todos los aspectos de tu vida, hoy hablamos sobre imagen externa, pero para que experimentes plenitud en tu vida, debes poner atención a las 4 dimensiones de la imagen.

Quédate atenta al próximo artículo, seguiremos hablando de la imagen como herramienta multidimensional.

Con amor y pasión, 

Rosa Amelia.


Rosa Amelia


Imagen Personal y Espiritualidad – ¿Pueden convivir en la misma persona o son opuestos?

¿Si pongo atención en mi imagen personal dejo de ser espiritual? – Mira adentro, despierta y brilla.

Cuando hablamos de una persona espiritual, de inmediato nuestro cerebro la relaciona con alguien muy parecido a un monje budista, sin cabello, vestido con alguna túnica blanca o naranja, descalza, cruzando las piernas sobre la tierra o dentro de sus templos.

¿Ya tienes la imagen en tu mente?

Seguro que sí.

Si tu pensamiento es un poco más contemporáneo, tu visualización de una persona espiritual seguramente es, alguien cuyo cabello ni siquiera está peinado, lo lleva largo y sin un corte que defina su rostro, probablemente usa ropa holgada, sandalias al piso y lleva muchos collares de bolitas.

No se maquilla, no invierte dinero en perfumes, no usa productos para hidratar la piel, no va al salón de belleza, no consume revistas ni blogs de moda, en líneas generales, no se preocupa por su imagen externa.

¡Ellos están en contra del consumismo!

Ya sabemos como se ven, pero…

¿Cuáles son sus valores?

¿Cómo viven?

¿Qué comen?

¿Cuáles son sus posesiones?

Por lo general, asumimos que son humildes de corazón, lo cual debe traducirse en que no tienen derecho a tener pretensiones materiales, que sus ambiciones sólo son el desarrollo del ser, del alma, y que practican el desapego en todas sus formas.

Subconscientemente damos por hecho que si son espirituales, deben ser vegetarianos, no consumen tecnología, no compran artefactos eléctricos e imaginamos sus hogares lo más rudimentarios posibles.

Porque claro, si son espirituales, «¿Por qué tendría que preocuparles su imagen externa?»

Porque si son espirituales, no pueden destinar dinero en adquirir ningún producto o servicio que no esté alineado a su crecimiento espiritual.

Todo lo que has leído hasta este punto en mi artículo son afirmaciones que muchos tienen acerca de lo que es una persona espiritual, así que hoy vengo a mostrarte una más real y justa con respecto a la espiritualidad.

Para dejarme entender y que mi explicación tenga sustento, de la forma más sencilla y breve posible te voy a explicar algo que nos debieron enseñar en el colegio, esto viene de la mano del filósofo Herbert Spencer.

SOMOS SERES MULTIDIMENSIONALES

¿Qué significa que somos multidimensionales?

Significa que el ser humano tiene diferentes dimensiones.

La que he aprendido, con la que resueno, practico y enseño consta de 4 dimensiones.

1.- Dimensión Física: 

Seguro escuchaste la frase “Somos espíritus viviendo una experiencia humana”.

Esta frase hace referencia a esta dimensión.

Nuestro cuerpo físico es el envase que sostiene nuestro espíritu y al que debemos darle cuidado, valor, importancia y por el que tendríamos que ocuparnos para que nos funcione de manera óptima y no tengamos que ir al médico salvo nuestros exámenes anuales de control.

Nuestro cuerpo físico requiere una alimentación acorde a nuestras necesidades y estilo de vida, conocer cuales son aquellos productos que no nos caen bien y que nos generan alergias es de vital importancia.

El descanso suficiente, como el ejercicio, son parte importante de esta dimensión para que nuestros órganos funcionen bien.

Tu aseo personal como la ropa que eliges para vestirte cada día no sólo me habla de tí, de cómo vives, de tu personalidad y de tus gustos, sino que es una extensión de tu energía.

¿Alguna vez pensaste en la ropa como una extensión de tu energía?

Al final de este artículo, seguramente lo harás.

2.- Dimensión emocional:

En esta dimensión incluimos nuestra área social, ya que nuestras emociones están ligadas en gran medida a nuestras relaciones.

No al 100%, pero sí primordialmente.

Es a partir de nuestras relaciones con los demás que tenemos la gran oportunidad de conocernos.

Escuchaste la frase: “Lo que me molesta de tí, lo corrijo en mi”

Hace referencia a lo que te digo, nuestras relaciones, vínculos y amistades vienen a mostrarnos una parte de nosotros que no vemos a simple vista.

Eso que nos produce rechazo en el otro o que nos hace querer pasar más tiempo con alguien en particular es porque en parte, nos hace de espejo.

Esta área nos demuestra la importancia de construir, conservar y alimentar vínculos reales para que esta dimensión del ser se sienta cubierta.

3.- Dimensión espiritual:

Esta dimensión junto con la dimensión física es la que me sentó a escribirte el día de hoy.

¿Qué es aquello que te produce felicidad?

¿Cuál es tu propósito de vida?

La dimensión espiritual es nuestro centro. 

Según mis estudios acerca del espíritu y del ser, cada persona llega a la tierra con una misión de vida, lo que en numerología le llamamos, tu “Sendero Natal”.

Cada alma viene a esta 3D con un propósito más allá de la persona y lo material, esa misión de vida, una vez descubierta tiene como finalidad ser puesta al servicio de los demás.

Es importante estar bien contigo misma para luego poder estar bien con los demás y esto se consigue trabajando en tu espiritualidad.

Esta dimensión abarca tus valores, tu sistema de creencias y es en base a ellas y al compromiso que tengas contigo misma que tomarás todas tus decisiones.

4.- Dimensión mental:

Aquí lo más importante es observar nuestros pensamientos, la forma en que nos hablamos a nosotras mismas.

Hacer consciente el inconsciente.

Todos venimos con diferentes programas y condicionamientos que están instaurandos en nuestro subconsciente.

Por lo general, no nos detenemos a seleccionar si son nuestros o son aprendidos de nuestros padres, cuidadores o heredados a traves de nuestro árbol genealógico.

Es de suma importancia poner atención en qué entra en nuestra mente, detectar y filtrar aquello con lo que queremos convivir porque la frase:

“Lo que crees, creas” – Es 100% real.

En esta dimensión es de vital importancia que revises cuáles son tus sistemas de creencias sobre cada área de tu vida.

Que definas qué es aquello que anhelas ver manifestado en tu realidad.

Recuerda que si no tienes objetivos claros, cualquier ruta te parecerá atractiva.

No te estoy diciendo que debes estar 365 días al año con mentalidad positiva, pero al aprender a detectar tus pensamientos, se te hará más fácil redireccionarlos para que te ayuden a co crear todo aquello que deseas.

Es importante recalcar que ninguna de las 4 dimensiones es más importante que la otra, pero es muy común que en diferentes etapas de nuestra vida les demos más importancia a una por sobre las demás.

Conocerlas es importante para poner atención en cada una de ellas y vivir una vida plena, llena de energía y con base en la gratitud.

Ahora que llegamos casi al final del artículo, te pregunto:

Imagen personal y espiritualidad, ¿Pueden convivir en la misma persona o son opuestos?

Claro que sí, NUNCA estuvieron peleadas, ambas, al igual que las otras 2 dimensiones del ser forman parte de tí.

Y por esa simple razón, no necesitas bajarle la intensidad a tu brillo externo para sentirte espiritual.

Recuerda, somos almas viviendo una experiencia humana y como tal, debes ocuparte de nutrir las 4 dimensiones de tu ser.

¿Te gustó como te lo expliqué?

Siempre intento resumir todo lo que pasa por mi mente, y de igual manera me quedan artículos súper largos 🙈 jajaja, es por eso que mi consigna de este segundo semestre del año es regalarte un artículo cada lunes para que sigamos profundizando en tu imagen personal desde adentro.

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Nos vemos el próximo lunes,

Con amor y pasión,

Rosa Amelia.